Odio
los silencios
incómodos.
Los que hacen
que quiera
abrazarte.
Los que
me obligan
a dellogarte.
Esos momentos
dementes
que me perforan
el pecho.
Los odio tanto
como a tu infierno.
Quiero desaparecerlo,
en un lienzo,
disolverlo.
Para robarte
un suspiro
que llene
mi aliento.
Seco
como el cielo
que me llena
de miedos.
Odio
ese sonido
que no haces
con la boca.
El chasquido
de tus huesos
y mis brazos
y tus besos.
Ya no puedo
detenerlo.
El arsénico circula
en los versos.
Ambos
hemos muerto.
Como odio
ese silencio
que dejó
tu cuerpo.
Qué sentimos, qué soñamos, en qué pensamos... cosas tan subjetivas que únicamente te pertenecen a ti. sensaciones que nos describen. palabras que nos delatan y que siempre quedan escondidas en ese yo que llevamos dentro y que sólo nosotros conocemos. Es simplemente, ese otro lado...
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martes, 17 de enero de 2012
Incómodo silencio
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